Lidren (neko_90) wrote,
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Día 15 y último

A-M-O este icono. Es amor y me encanta y lo amo mucho. Si alguien quiere hacerme feliz, que me compre el gato de la foto :3

Bueno, lo que iba... Tengo que escribir 2000 y pocas palabras. ¿Lo conseguiré? Espero que sí... Aun tengo esperanzas :D

So... Let's begin.

I.

Comunidad: retos_a_lacarta 
Fandom: Original
Claim: Leslie
Palabras: 300


Para ver el resto de la historia, ir aquí. Están publicadas en orden. Por cierto, este drabble es... bueno, dejémoslo en que es muy malo.

Nunca le había gustado limpiar la casa. Siempre, cuando estaba con sus padres -aun le sonaba raro cuando lo decía-, ayudaba siempre que se hacía la limpieza semanal, no le gustaba en absoluto, pero lo hacía. Sin embargo, después de un par de semanas -en realidad, un mes- de vivir sola, cuando le tocó hacer la limpieza, se dio cuenta que le gustaba mucho menos de lo que pensaba.

Cuando vivía con sus padres, por ejemplo, nunca le había tocado limpiar el baño. Sabía cómo se hacía porque había llamado a su madre y se lo había preguntado rechazando también la oferta de la misma de ir a ayudarla. Pensaba que podía hacerlo sola. De hecho, seguía pensándolo, pero para ser la primera vez, se arrepentía de no haber aceptado aquella oferta.

Además, cuando vivía con sus padres, tampoco le había tocado limpiar a fondo una cocina. Tampoco es que fuera muy grande, pero el piso era de alquiler y a diferencia de ella, al anterior inquilino parecía darle igual que la cocina oliera a podrido todo el año. Así que si no quiere morirse de asco cada vez que pase por allí después de ver qué es lo que hay detrás de los electrodomésticos -a parte de suciedad- tendrá que limpiarlo todo por mucho que le pese, le asquee y le cree tal trauma que le hará jurar que nunca jamás descuidará algo hasta tal punto.

El resto de tareas, no es que le gusten, pero al menos se le dan bien. Fregar los platos, barrer el suelo y hacer la colada es algo que sabe hacer y que, por suerte, no le proporcionará sorpresas demasiado desagradables. Claro que a pesar de no ser demasiado desagradables, cansan bastante.

Algún día, contrataría a alguien para que lo hiciera por ella.


II.

Comunidad: drabble_diario 
Fandom: Original
Palabras: 98


El autobús estaba lleno de gente a pesar de ser apenas las siete y media de la mañana. Escucha la música de su reproductor de MP3 y observa a la gente que viaja con ella.
Sería divertido si no fuera porque cada día es lo mismo. Las mismas personas con la misma expresión en la cara.
Gira la cabeza hacia la ventana. El paisaje no es muy alentador -cielo encapotado, coches por todas partes- y bastante parecido, en esencia, al que tiene lugar allí dentro.

Y entonces, ve que todos somos iguales, por muy diferentes que pretendamos ser.

Ahora es cuando decís un gran WTF?! Qué co** es eso?! y yo os digo que no lo sé :P
III.

Fandom: I·O·N
Claim: Tagosaku
Advertencias: Slash suave
Palabras: 741


Sentado bajo la sombra de un árbol, observaba a todos los alumnos llegar. Un nuevo día, nuevas sorpresas. Vio a Hourai, llegar bastante abatido y cómo Minase se acercaba para hablar con él. Ella estaba de buen humor, pero parecía preocupada. Era algo normal. Estaba enamorada de él y no era correspondida. Pero algo le llamó la atención.

Un chico rubio. Todo el mundo le miraba. Curiosamente, él saludaba a algunas personas. Estaba demasiado lejos como para poder verle la cara, ya que llevaba el pelo -largo, aparentemente muy suave- suelto. El desconocido se acercó a Hourai por la espalda y este pareció conocerle. Y algo en su manera de saludarle precisamente a él le hizo suponer quién sería.

Los siguió hasta la parte de atrás del edificio. Estaban sentados debajo de una de las ventanas del pasillo, escondidos del mundo, dónde se cuentan los secretos. Se sentía casi un intruso, pero sabía que nadie le vería, que nadie notaría su presencia.

Hablaban de la señorita I·O·N. Reconoció su voz desde el sitio dónde estaba. En aquel momento, estaba contando por qué empezó a llevar el lazo en el pelo, cuando le escogieron delegado. Oh, sí, se acordaba. Le había visto ponerse delante de la clase muy avergonzado, muy tervioso, balbuceando en algunas partes. Era enternecedor. Cuando acabó la clase, ella se le acercó y le dijo lo de la cinta. Fue muy amable. Recordó que en aquel momento sintió celos de ella, aunque no sabía por qué. No quería saberlo, posiblemente.

A partir de aquel momento, había empezado a utilizar la cinta y a acosar a la señorita I·O·N. Siempre con declaraciones de amor preparadas para cuando ella apareciera. Siempre que ella le decía que no, sonreía, como si fuera una broma. Todo el mundo, incluso ella, pensaban que lo era, que solo lo hacía porque se aburría o porque en realidad no le importaba que le dijera que no. Nadie más que él veía esa tristeza que salía a relucir cuando todo el mundo dejaba de mirar. Era, de verdad, un muy buen actor. Y cuando aquella tristeza saía a relucir, no podía evitar odiarla. Por ser la causante de tal sufrimiento, quizá. O por no querer darse cuenta de la verdad.

Era increíble el amor que sentía por aquella chica. Era capaz de ayudar a Hourai, de animarlo para que volviera con ella, para poder hacerla feliz. Ojalá alguien hiciera algo así por él.

Hourai se levanta. Parece que va a por ella. Él parece abatido cuando se queda solo. Tiene queintentar parecer alegre. Quizá así él sonría un poco también. Pero de todas sus reacciones, la que menos se espera es la que ocurre. Hace que se agache, que se ponga a su nivel. Le confiesa aquello que él siempre ha sabido. Que las sonrisas y las bromas eran una fachada. Como si no lo supiera. Le duele verle así, pero no puede hacer nada, porque la única persona que puede hacerlo es ella y no es posible. Así que se limita a escuchar, recoger y recomponer de la mejor manera que sabe los pedazos del corazón de Kouki. Le acaricia la cabeza, el pelo. Quizá es una de las pocas veces que podrá hacerlo con tanta libertad.

-Sabes... Te queda bien el pelo suelto. Pero seguro que a ella le gusta verte con la cinta. -Anímate, por favor. No es bueno que estés triste. No me gusta que estés triste.

Levanta la cabeza y le mira. Como si le estuviera viendo por primera vez. Y así es como se siente él. Se quedan en un silencio espeso que empieza a ser incómodo. Al final, se levanta, y empieza a caminar para ir a clase. Pero la voz de él le retiene. Un segundo. Gracias. No es más que una palabra. Pero no es el gracias lo que le frena, es la manera de decirlo. Es un susurro, un agradecimiento que nace desde el fondo del alma y que se quedará grabado en su cerebro para siempre.

Llegan a los pasillos. Se ha vuelto a poner la cinta y vuelve a lucir su sonrisa insolente. Un grupo de chicas pasan por su lado y se quedan mirándole. Él coquetea con ellas. Se le da bien y a veces se divierte, aunque nunca signifique nada. Entonces sabe que es su momento de volver a las sombras.

A esperar a que le necesite, sin que le importe nada más.

IV.

Fandom: Card Captor Sakura
Claim: Yamazaki/Chiharu
Advertencias: ~
Palabras: 420


Desde que se conocieron, cuando no eran más que unos críos, ella supo que le quería. Todo lo que pasó después, todo lo que pasaría, no sería más que una confirmación de aquel sentimiento que nació en ella cuando no era más que una niña.

Cuando estaban en el parque, con algunos niños más, cuando todos se aburrían, se ponía a contar una historia, con suficientes datos reales como para cuestionarse si era cierta o no. Y aunque al principio lo hacía, después aprendió a ver qué partes eran verdad y cuales no. No sabía de dónde sacaba historias tan extrañas, pero le molestaba que mintiera tanto, aunque lo hiciera para entretener a la gente. Además, se dio cuenta que a medida que iba explicando historias, se iba alejando del mundo... A cada historia que contaba, se metía más en su faceta de cuentacuentos y quedaba menos del real Yamazaki.

Y, como era de esperar, un día, se pelearon. Estaba cansada de tantas mentiras, así que, en mitad de uno de sus tantos cuentos, le echó en cara todo lo que tenía guardado. Se acordaba como si acabara de pasar. La siguiente vez que le vio, él la invitó a pasar la tarde en su casa, aunque casi no hablaron por el camino. Cuando llegaron a su casa, él le mostró la parte más sincera de sí mismo. Aquella que, estaba segura, no le había mostrado a nadie. Le mostró la gran biblioteca de su padre, la gran cantidad de enciclopedias y novelas fantásticas que había allí guardadas.

Le contó, y eso era lo más valioso, que su padre, que era un gran amante de los libros, estaba muy enfermo, pero que antes, cuando estaba bien, siempre le contaba cosas curiosas que podían encontrarse en esos libros y algunas leyendas interesantes. Le contó sus mejores resucuerdos y lo único que le pidio a cambio fue que le perdonara. Aquello no se lo esperaba. El día anterior, ella le había acusado de muchas cosas que, bueno, quizá eran verdad en parte, pero que no se las merecía en absoluto. Estaba mucho más serio que de costumbre y aquello no se le olvidaría jamás.

Después de aquello, se puso a bromear como siempre y ella le siguió la corriente lo mejor que pudo.

Y a pesar de no soportar que cada dos por tres contara aquellas mentiras, a pesar de saber que lo seguiría haciendo, sabía que le hacía feliz hacerlo, así que en cierta parte, también la hacía feliz a ella.

V.

Fandom: I·O·N
Claim: Ai Minase
Palabras: 403


Cuando ella se desmayó, supo que todo había acabado, que no podría recuperarlo por mucho que lo intentara.

Cuando ella se desmayó, comprendió que había perdido desde antes de empezar.

Fue por eso por lo que cuando al fin se aseguraron de que estaba bien, se retiró de aquella competición de la manera más limpia y digna que podía hacer dadas las circunstancias.

Subieron a la azotea y le miró de arriba a abajo. Pensó bien lo que iba a decir, respiró hondo y lo soltó. Le quería, le quería de verdad, pero sabía que él no la quería a ella y que no podría hacer nada para evitarlo. Aquello que había entre I·O·N y Mikado era muy diferente a lo que habían tenido ellos primero. Porque, aunque sí, todo había empezado por los poderes sobrenaturales y ambas se habían enamorado de él, él no la quería. Nunca la quiso.

Las miradas, las sonrisas, los paseos e incluso los besos no habían sido más que una ilusión creada por la fascinación de él y su propia ilusión deseando que fuera verdad. Y cuando lo dejaron, pensó que podría superarlo. Y de verdad que lo intentó.

Pero tenía que ocultar todo aquello, porque era lo mejor para él. Tenía que hacerle creer que ella estaba bien. Si pensaba, por un solo momento, que seguía sintiendo algo por él, sobretodo ahora que había hecho las paces con I·O·N, era probable que hiciera menos de lo que se habría atrevido normalmente.

Sin embargo, necesitaba asegurarse de que de verdad sentía algo por ella. Algo más que fascinación por sus poderes. Algo más que lo que había sentido por ella algún día. Siempre con una sonrisa en la cara, aunque por dentro se estuviera rompiendo. No podía permitir que le hiciera lo mismo a otra persona.

*

Sabía que había hecho bien. Estaba destrozada por dentro, después de una noche de llena de lágrimas, pero al menos se sentía a gusto consigo misma. Entonces, le vio llegar. Parecía muy abatido ¿Qué habría pasado? Nunca le había visto esa cara después de cortar con ella.

Tenía que hacérselo ver. No sabía qué podía haber pasado desde que salieron ayer hasta aquel momento, pero seguro que él había hecho algo mal.

De nuevo, con una máscara que ocultara para siempre aquello que verdaderamente sentía.

Aunque sabía que merecía la pena. Si él era feliz, seguro que merecía la pena.

VI.

Fandom: Card Captor Sakura
Claim: Rika/Terada
Palabras: 216


Sabía que estaba mal, pero no podía evitarlo. Era mucho más mayor que ella lo que lo hacía incluso ilegal, además de inmoral, pero no le importaba, porque le quería.

Algunos, los más osados, los que sabían algo y se pensaban que lo sabían todo, decían que ella simplemente le quería porque se parecía a su padre, que era una manera de substituír aquello que le faltaba, pero no era verdad. O al menos, no toda la verdad, porque sí, es cierto que echaba de menos a su padre y que él se parecía mucho, pero no le quería solo por eso.

Le quería por su forma de mirarla, de hacerla sentir especial, de hacerla sentir mayor... Y sobretodo, mejor.

Le quería porque cuando le había dicho lo que sentía, no se había reído de ella. Le había sonreído y había intentado hacerle desistir, aunque ella nunca lo hiciera. La manera de reaccionar, precisamente, había hecho que se enamorara más de él.

Muchos pensaban que no era más que un amor infantil, pero era mucho más que eso, porque un simple amor infantil duraba meses y no años. Porque el verdadero amor no entiende de edades y se abre paso a través de todas las dificultades.

Algún día, estaba segura, aquello acabaría bien... Y serían libres.

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Zokutou word meter
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Tags: * proyecto leslie, f-card captor sakura, f-i·o·n, f-original, quinesob
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