Lidren (neko_90) wrote,
Lidren
neko_90

Quinesob. Día 3.

I.

Reto: Post DH
Para: princess_anny_v       
Fandom: Harry Potter
Claim: Draco/Hermione
Notas: A pesar de lo que pueda parecer, es compatible -o lo intenta- con el epílogo de DH. Por cierto, no me gusta cómo quedó :(. son OoC's ;--;
Palabras: 799


Conocía aquellos rasgos. Los había conocido durante su estancia en el colegio y los había recordado cuando había salido de él. Aquel cabello rubio, de aquel tono tan claro, juntamente con aquella piel tan pálida era un conjunto difícilmente confundible. Nunca olvidaría los rasgos de Draco Malfoy por mucho que viviera. Aunque estos rasgos estuvieran ahora también en el muchacho que estaba hablando tranquilamente con Rose. Scorpius, creía que se llamaba. Al verlo aparecer, había buscado con la mirada al padre del muchacho, con la vana esperanza de que podría mirarlo a los ojos y decirle, aunque fuera por simple contacto visual, cuanto lo había echado de menos.

Porque lo había echado de menos más que nada en el mundo. Porque lo seguía queriendo de una manera que muy pocos sabían y muchos menos se imaginaban. Una de las pocas personas que sabía de estos sentimientos era Ron. Sí, le quería, y él la quería a ella. Pero ambos sabían que si Malfoy le hubiera dado una oportunidad, en lugar de rechazarla -oficialmente, porque era una sangre sucia; verdaderamente, porque no quería ponerla más en peligro de lo que ya estaba- ella habría abandonado todo por estar a su lado.

Lo habría abandonado a pesar de su irritante comportamiento y todos sus defectos. Igual que lo había amado de la misma manera durante su estancia en Hogwarts.

Pero entonces, algo le hizo salir de sus pensamientos. Scorpius, quien hasta hacía unos momentos había estado hablando con Rose, se dirigía hacia Ron y ella sin vacilar. Pero no se dieron cuenta de que llevaba un pergamino en sus manos hasta que no se lo enseñó para dárselo. Ella le preguntó que qué era y él simplemente le contestó: Léalo. Después, se marchó para subirse al Expreso. Intrigada, Hermione abrió el sobre. En él únicamente figuraba un mapa y una hora. En la esquina inferior, con una perfecta caligrafía, una sola palabra:

Te esperaré.

Sabía que no debía, porque sabía lo que pasaría. Ahora que aquella oportunidad había llegado -tan lejana hacía unos momentos-, tenía miedo de saber lo que pasaría después. Buscando un poco de apoyo, miró a Ron, que la miró interrogante. No hicieron falta palabras. Después de más de diez años casados, ya no hacían falta palabras. Él entendió su inseguridad y ella supo que él le daba permiso para ir. Que la esperaría para saber qué había pasado. Que la apoyaría si aquello salía mal y si salía bien, la dejaría marchar si quería. Y en aquel momento supo cuánto le había costado a él aceptar que, pese a que se había casado con él y que pese a lo que quería -con un amor diferente, pero amor de todos modos-, vivía a la espera de que algo pasara y le arrebatara lo que ya tenía. Y era algo realmente difícil de creer, con lo celoso que había sido siempre.

Sabía que si se marchaba, si iba a la cita, le haría daño. Sin embargo, sabía que si no iba, no se lo iba a perdonar a si misma.

El tren salió en ese momento de la estación y Hermione levantó la mirada y despidió a sus hijos, arrugando el pergamino con el mapa y agarrando la mano de Ron con la otra, intentando no llorar. Lo había decidido. Se quedaría. No podía abandonar a Ron solo por algo que no estuviera segura que fuera a funcionar. Le dolería toda la vida haberlo rechazado, haber rechazado su última oportunidad de estar con él. Pero lo soportaría.

Entonces, Ron se giró hacia ella y le dio un beso en la mejilla, a modo de despedida. Un no susurrado salió de la boca de ella, mientras él asentía con la cabeza. Después, las palabras más duras fueron dichas con lágrimas en la cara por la persona de la que nunca se lo habría esperado.

Siempre recordaría aquellas palabras cuando fuera desdichada. Porque aquellas palabras le habían traído más felicidad de la que nunca le podría imaginar.

Le habían devuelto a sus brazos y le habían entregado su corazón.

Ve, con él está tu corazón. No te quedes por mí. Cada mañana vería tus ojos y me alegraría que estuvieran conmigo, pero cuando viniéramos aquí, los vería con un brillo especial, ese que solo guardas para él, aquel que sé que nunca tendré para mí. Porque prefiero que tus ojos brillen siempre así, aunque sea por estar con un idiota como él, que ambos sabemos que no te merece.
Sé que, siendo como eres, te quedarías conmigo y los niños, pero no hagas tal cosa. Tú seguirás siendo su madre y yo te seguiré queriendo como te quería cuando ni siquiera lo sabía.
Tienes que ir, no seas cobarde.
Recuerda que eres, y siempre has sido una Gryffindor.

Te quiero.

II.

Reto: Secuela de Ducha
Fandom: Harry Potter
Claim: James/Lily
Notas: Me sentía mal por hacérselo pasar mal a James, así que aquí hay una mini secuela.
Palabras: 674

 
Todo el mundo a aquellas horas de la mañana sabía lo que le había pasado la noche anterior a Lily Evans. Todo el mundo lo comentaba y todo el mundo especulaba sobre ello. Pero James no quería oír ni una sola palabra. Le bastaba la tortura de haberlo visto y lo que su propia imaginación podía darle, no le hacía falta, además, la narración de cómo Lily se besaba con un tal Charles en medio del pasillo  a la vista de todos. Apasionadamente, según había podido observar.

Pero él era el único que parecía no querer saber nada, porque nada más llegar al gran comedor, Peter le preguntó a él si sabía lo que había pasado con Lily, porque todo el mundo andaba comentando sobre nosequé de un beso y quería saber si él se había enterado o si tenía algo que ver. James solo atinó a susurrar No, no he tenido nada que ver, pero eso bastó para que no se sacara el tema en todo el día por parte de ninguno de los Merodeadores. No sabían lo que había pasado con Lily, pero estaba claro que no podrían saberlo a través de él.

James intentaba alejarse del mundo exterior, sabía que no podía estar así para siempre, no sería él, pero sí quería un poco de paz. Después de lo visto el día anterior, empezó a plantearse seriamente el dejar de intentar algo con Lily. No podía dejar de quererla y desde luego sabía que no podría olvidarla, pero seguro - o eso esperaba- que sacaba algo bueno de ello. Dado que el mundo no paraba de cotillear, supuso que el lugar más seguro para su exilio sería la biblioteca.

Allí, encerrado entre montones y montones de libros, una vez acabados los deberes de toda la semana, se dedicó a vagar por los pasillos, buscando algo que le entretuviera por lo menos hasta la hora de la cena. Pero entonces, escuchó unas voces. Provenían del pasillo contiguo. Una de ellas la conocía muy bien, sobretodo con ese timbre irritado.

-¿Queréis hacer el favor de callar? Estamos en la biblioteca, por Merlín.

- Pero Lily, solo queremos saber si es verdad que besaste a ese Ravenclaw. Dicen por ahí que besa muy bien.

Las voces no eran más que meros susurros. Tenía gracia, iba allí para escapar de los rumores y estos le perseguían incansablemente. Pero ahora no eran simples rumores, ahora la protagonista de los mismos estaba al otro lado. Iba a seguir adelante, pero las palabras que oyó lo mantuvieron en el sitio.

- ¿De verdad queréis saber lo que pasó? Sí, me besó, pero yo no quería. Me besó durante dos segundos y luego le aparté. ¿Está bien? ¿Estáis contentas?

Aquellas palabras susrradas, pronunciadas con tanta fuerza y parecían más un grito desesperado. Pero aquello no fue lo que le llamó la atención a James, si no el significado de las mismas. Ella no había querido ese beso.

Las manos en la cabeza estaban intentando apartarlo y los ojos no estaban cerrados por el placer que le producía aquello.

El saberlo le llenó de un gran alivio. Más del que pensaba que podría llegar a sentir. Una sonrisa se dibujó en su cara sin siquiera quererlo. Sí, Lily se había besado con otro en medio de un pasillo, pero ella no había querido.

Ella no había querido...

Lo que antes había sido alivio, ahora era una mezcla entre esto último y un creciente enfado -ira, ganas de torturarlo hasta que le pidiera perdón a Lily... Lo mismo daba- hacia aquel Ravanclaw. Con una calma que no tenía nada que ver con su estado interior, recogió todo lo que había llevado hasta allí y salió a buscar a sus amigos. Seguro que tenían ganas de gastar alguna broma y a él se le ocurría el blanco perfecto.

~~~

Al día siguiente, un tal Charles, de Ravenclaw, le pedía perdón a Lily por el incidente del beso con el pelo de todos los colores del arcoiris mientras Gryffindor perdía 50 puntos para su casa.


III.

Reto: La naturaleza de la luz (Segundo drabble de los chicos en el baño del instituto)
Para: kirinae_vydreus  
Comunidad: drabble_diario  
Fandom: Original
Palabras: 97

 
La luz del baño creaba ilusiones como el más sofisticado de los hologramas. A la blanca luz del fluorescente, sus ojos parecían más vidriosos y su cabello más negro. Bajo esta misma luz, sus labios me parecían más rojos y apetecibles.

Aquella luz, cuando se apagaba a veces mientras se besaban, le hacía sentir todo aquello más profundamente. Las manos en su nuca, su espalda. La lengua en la boca, los dientes. Le dajaba sentir mejor lo suave de su piel y lo sedoso de su pelo.

Aquella luz era el único testigo de aquella pasión prohibida.




Total: 799+674+97+día 2= 4209

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4,209 / 20,000
(21.0%)
Tags: f-harry potter, f-original, quinesob
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